La ola de incendios que en estos días asola amplias zonas de España —con especial virulencia en Castilla y León, Madrid, Galicia, Extremadura y otras comunidades autónomas— está dejando tras de sí no solo miles de hectáreas calcinadas y un grave impacto medioambiental, sino también al descubierto la dramática situación laboral en la que trabajan quienes se juegan la vida para contener las llamas: los bomberos forestales.
Plantillas cortas, vacantes sin cubrir, recursos mínimos, salarios que apenas alcanzan los 1.300 euros tras jornadas maratonianas y condiciones que en muchos casos incumplen la normativa de seguridad y salud laboral.
Mientras el fuego avanza, estos profesionales combaten no solo contra el calor y el humo, sino contra la precariedad y la desprotección institucional.
FAC-USO ha denunciado reiteradamente esta situación y ha reclamado que se cumpla de forma inmediata la Ley 2024, que obliga a mejorar las condiciones laborales de este colectivo.
Sin embargo, en la mayoría de comunidades autónomas las mejoras siguen sin aplicarse, y en otras se recurre a contratos temporales o parciales para cubrir puestos esenciales en plena campaña de incendios.
En Castilla-La Mancha, FAC-USO ha venido advirtiendo sobre los graves recortes en la campaña de extinción de incendios, que en los últimos años ha pasado de una activación tradicional de 122 días a periodos tan reducidos como 73 días en 2024, y únicamente 89 en campañas posteriores.
Esta reducción no solo compromete la prevención y la vigilancia en los meses de mayor riesgo, sino que incrementa la temporalidad del empleo: muchos bomberos forestales solo garantizan su trabajo durante la campaña, sin posibilidad de contratación estable.
FAC-USO considera que esta estrategia no solo pone en riesgo la eficiencia operativa, sino que condena al colectivo a la precariedad, con plantillas envejecidas, carencia de vacantes cubiertas y un dispositivo operativo al límite.
En Extremadura, la Junta tampoco escapa a las críticas. FAC-USO ha denunciado que, pese a lo contemplado por la legislación, el INFOEX sigue sin dotar a sus bomberos forestales de los equipos de protección adecuados —escasean los EPIs completos y seguros, y solo se facilita una única camisa y pantalón ignífugos, obligando al personal a lavar estos materiales contaminados en casa, con los riesgos sanitarios que ello supone—.
A esto se añaden promesas incumplidas, como la entrega de más de 40 vehículos para transporte de personal, y bases operativas con graves deficiencias: infraestructuras deterioradas, ausencia de protocolos de descontaminación, mobiliario insuficiente o en mal estado, e incluso caminos forestales intransitables, lo que coloca a más de 900 bomberos en una situación de vulnerabilidad extrema.
«Es inaceptable que en uno de los veranos más duros de los últimos años nuestros bomberos forestales sigan trabajando con medios insuficientes, salarios indignos y condiciones extremas», ha manifestado Javier Toro, Secretario General de FAC-USO.
«Desde nuestra organización exigimos a todas las administraciones competentes que doten de recursos y reconocimiento a estos profesionales, cuyo trabajo salva vidas, protege el medio ambiente y preserva el patrimonio natural. Nuestro apoyo es firme tanto a ellos como a las miles de personas afectadas por estos incendios, que han perdido sus hogares, sus cultivos o sus medios de vida».
FAC-USO reitera su compromiso con la defensa de este colectivo esencial y continuará exigiendo que se les garantice estabilidad, salarios dignos y el equipamiento necesario para realizar su labor con seguridad. El sindicato recuerda que proteger a quienes nos protegen es una responsabilidad ineludible de las instituciones.