La Federación valora que la Oferta de Empleo Público incorpore plazas en ámbitos estratégicos como digitalización, inteligencia artificial, ciberseguridad, emergencias climáticas, sanidad y atención a la ciudadanía, pero exige que el Gobierno abandone la política de anuncios y afronte de forma real la falta de personal en las Administraciones Públicas
Javier Toro, secretario general de FAC-USO, denuncia que “una OEP no puede medirse solo por el número de plazas aprobadas, sino por su capacidad real para cubrir vacantes, rejuvenecer plantillas, reducir temporalidad y garantizar servicios públicos de calidad”
Madrid, 7 de mayo de 2026. La Federación de Atención a la Ciudadanía de la Unión Sindical Obrera, FAC-USO, considera que la aprobación de la Oferta de Empleo Público de 2026 debe analizarse con rigor y sin triunfalismos, porque la situación de las plantillas públicas exige mucho más que una nueva convocatoria anual de plazas.
El Gobierno ha aprobado la OEP 2026 mediante el Real Decreto 387/2026, de 6 de mayo, publicado en el BOE, con una oferta que incorpora plazas en la Administración General del Estado, Justicia, sanidad estatal, ámbito educativo, Administración local con habilitación nacional y otros sectores públicos. Según la información oficial, la OEP contempla 27.232 plazas en el ámbito de la Administración del Estado y se presenta como una oferta orientada a reforzar áreas estratégicas como la transformación digital, la inteligencia artificial, la ciberseguridad, las emergencias climáticas, las infraestructuras, la atención a la ciudadanía y determinados servicios esenciales.
FAC-USO reconoce que la incorporación de perfiles vinculados a la digitalización, la inteligencia artificial, la ciencia del dato, la ciberseguridad o la emergencia climática responde a necesidades reales de modernización de la Administración. Sin embargo, la Federación advierte de que estos avances no pueden ocultar el problema de fondo: las Administraciones Públicas siguen arrastrando una falta estructural de personal, plantillas envejecidas, sobrecarga laboral, déficit de planificación y procesos selectivos que en demasiadas ocasiones no cubren todas las plazas ofertadas.
“El empleo público no se arregla con titulares ni con cifras aisladas. Una OEP no puede medirse solo por el número de plazas aprobadas, sino por su capacidad real para cubrir vacantes, rejuvenecer plantillas, reducir temporalidad y garantizar servicios públicos de calidad”, ha señalado Javier Toro, secretario general de FAC-USO.
FAC-USO exige una planificación plurianual real
Para FAC-USO, el principal déficit de la OEP 2026 sigue siendo la ausencia de una planificación estructural suficiente, negociada y evaluable. La Federación recuerda que la falta de personal en los servicios públicos no es coyuntural, sino consecuencia de años de restricciones, tasas de reposición insuficientes, jubilaciones no cubiertas, temporalidad abusiva y una gestión de recursos humanos demasiado dependiente del corto plazo.
“El Gobierno habla de prioridades estratégicas, pero la prioridad real debe ser garantizar que la ciudadanía pueda ser atendida en tiempo y forma, que los expedientes no se eternicen, que la Seguridad Social, la AEAT, el SEPE, Justicia, Instituciones Penitenciarias, los servicios sanitarios estatales, la Administración territorial y el conjunto de servicios públicos tengan personal suficiente para funcionar con dignidad”, ha afirmado Toro.
FAC-USO considera imprescindible que la OEP de 2026 no se quede en una mera autorización formal de plazas, sino que vaya acompañada de una planificación plurianual del empleo público, con identificación clara de necesidades por departamentos, territorios, cuerpos, escalas y categorías profesionales.
“Necesitamos saber dónde faltan efectivos, cuántas plazas son necesarias, qué servicios están tensionados, qué plantillas se van a jubilar en los próximos años y qué medidas se van a adoptar para que las plazas convocadas se cubran de verdad. Sin esa planificación, seguiremos parcheando el problema año tras año”, ha subrayado el secretario general de FAC-USO.
La digitalización no puede ser una excusa para reducir personal
FAC-USO valora positivamente que la OEP incorpore plazas vinculadas a la tecnología, la inteligencia artificial, la ciberseguridad y la ciencia del dato, pero advierte de que la modernización de la Administración no puede utilizarse como coartada para recortar presencia humana ni para deteriorar la atención directa a la ciudadanía.
“La inteligencia artificial y la digitalización deben servir para mejorar los servicios públicos, no para levantar nuevas barreras entre la Administración y las personas. La tecnología no puede sustituir el derecho de la ciudadanía a ser atendida por empleados públicos suficientes, formados y con condiciones laborales dignas”, ha defendido Toro.
La Federación recuerda que la brecha digital sigue afectando especialmente a personas mayores, colectivos vulnerables, zonas rurales y ciudadanía con dificultades de acceso o manejo de herramientas electrónicas. Por ello, FAC-USO insiste en que cualquier proceso de transformación digital debe ir acompañado de refuerzo de personal, formación, atención presencial suficiente y garantías de accesibilidad.
“Digitalizar no es cerrar ventanillas. Digitalizar no es obligar a la ciudadanía a pelearse con una cita previa imposible. Digitalizar no es trasladar la carga administrativa al ciudadano. Digitalizar debe ser simplificar, agilizar y mejorar, pero siempre con empleo público suficiente detrás”, ha añadido Javier Toro.
La atención a la ciudadanía debe ser una prioridad real
FAC-USO reclama que el refuerzo de las más de 3.200 oficinas de atención a la ciudadanía anunciado por el Gobierno se traduzca en plazas concretas, cobertura efectiva de vacantes y eliminación progresiva de la cita previa obligatoria allí donde se ha convertido en una barrera de acceso a los derechos.
La Federación considera que uno de los grandes síntomas del deterioro de los servicios públicos es precisamente la dificultad creciente para acceder a una atención presencial ágil, cercana y resolutiva. Esta situación afecta a organismos esenciales como la Seguridad Social, la Agencia Tributaria, el SEPE, Tráfico, Catastro, extranjería, registros, oficinas de atención administrativa y otros servicios de contacto directo con la ciudadanía.
“No puede hablarse de servicios públicos modernos mientras miles de personas siguen encontrando enormes dificultades para conseguir una cita, resolver un trámite o recibir información presencial. La Administración no puede funcionar de espaldas a la ciudadanía”, ha denunciado Toro.
FAC-USO pide que las plazas se convoquen y se cubran de verdad
Otro de los puntos centrales para FAC-USO es la ejecución efectiva de la OEP. La Federación advierte de que aprobar plazas no es suficiente si después los procesos selectivos se retrasan, se acumulan, se diseñan de forma inadecuada o presentan bajas tasas de cobertura.
FAC-USO considera positivo que el Real Decreto incorpore medidas para agilizar convocatorias, prever cronogramas, diagnosticar procesos con baja cobertura y revisar pruebas selectivas cuando sea necesario. No obstante, la Federación exige que estas previsiones se apliquen de forma real y no queden en una mera declaración de intenciones.
“Cada plaza que se aprueba y no se cubre es una oportunidad perdida para reforzar los servicios públicos. No basta con publicar una OEP en el BOE: hay que convocar rápido, resolver en plazos razonables, adaptar los procesos selectivos a la realidad actual y garantizar que las plazas lleguen efectivamente a los centros de trabajo”, ha señalado Javier Toro.
FAC-USO reclama, además, que se revisen los procesos selectivos que sistemáticamente quedan desiertos o con baja cobertura, especialmente en ámbitos técnicos, tecnológicos, sanitarios, penitenciarios, territoriales o de difícil cobertura.
Temporalidad, envejecimiento y sobrecarga: los grandes problemas pendientes
FAC-USO recuerda que la OEP 2026 debe interpretarse dentro de un contexto más amplio: la obligación de reducir la temporalidad en el empleo público, el envejecimiento de las plantillas y la necesidad de garantizar el relevo generacional.
La Federación insiste en que la temporalidad no puede resolverse únicamente mediante procesos extraordinarios o parches coyunturales, sino con una política permanente de empleo estable, convocatorias regulares, dimensionamiento adecuado de plantillas y respeto al principio de estabilidad en el empleo público.
“El abuso de la temporalidad ha sido una de las grandes anomalías de nuestro empleo público. Y no se corregirá si las Administraciones siguen utilizando las OEP como un mecanismo insuficiente, tardío y desconectado de las necesidades reales de los servicios”, ha afirmado Toro.
FAC-USO advierte también de que muchas plantillas públicas se encuentran en una situación límite por la acumulación de jubilaciones, bajas no sustituidas, sobrecarga de tareas y aumento de funciones sin el correspondiente refuerzo de efectivos.
“Los empleados públicos llevan años sosteniendo servicios esenciales con plantillas insuficientes. Esa realidad tiene consecuencias: más cargas de trabajo, más riesgos psicosociales, peor atención a la ciudadanía y una pérdida progresiva de calidad en los servicios públicos”, ha denunciado el secretario general de FAC-USO.
FAC-USO reclama una negociación colectiva real
FAC-USO considera imprescindible que las Ofertas de Empleo Público se negocien con transparencia, información suficiente y participación sindical real. La Federación critica que demasiadas decisiones en materia de empleo público se presenten como grandes acuerdos o avances cuando, en la práctica, no responden plenamente a las demandas de las plantillas ni a las necesidades reales de los servicios.
“La negociación colectiva no puede convertirse en un trámite formal. Las organizaciones sindicales tenemos que disponer de datos, informes, diagnósticos por departamentos y capacidad real para incidir en el diseño de las ofertas. Si no hay información suficiente, no hay negociación real”, ha señalado Toro.
FAC-USO exige que el Gobierno abra un proceso serio de evaluación de necesidades estructurales en el conjunto del sector público, especialmente en aquellos ámbitos donde la falta de personal está afectando directamente al ejercicio de derechos por parte de la ciudadanía.
Servicios públicos fuertes, plantillas suficientes y empleo de calidad
FAC-USO concluye que la OEP 2026 puede contener elementos positivos, pero no representa por sí sola la solución al deterioro acumulado del empleo público. Para la Federación, el reto no es únicamente convocar plazas, sino reconstruir una política de personal ambiciosa, estable, transparente y orientada a garantizar servicios públicos de calidad.
“Desde FAC-USO vamos a seguir defendiendo una Administración con plantillas suficientes, empleo estable, procesos selectivos ágiles, promoción interna real, reducción efectiva de la temporalidad y condiciones laborales dignas. Porque sin empleados públicos no hay servicios públicos, y sin servicios públicos fuertes no hay igualdad real para la ciudadanía”, ha concluido Javier Toro.
FAC-USO exige al Gobierno que la OEP 2026 sea el punto de partida de una verdadera estrategia de empleo público y no una nueva oportunidad perdida. La Federación reclama planificación plurianual, negociación real, cobertura efectiva de plazas, refuerzo de los servicios esenciales y una apuesta decidida por el empleo público como pilar del Estado social.