Bomberos forestales trabajando durante el incendio de Almería con el logo de FAC-USO

Almería arde y las administraciones vuelven a llegar tarde: FAC-USO llevaba meses advirtiéndolo

Los incendios no matan solos: la falta de medios y la negligencia política también matan.

Doce muertos después, ¿seguirán diciendo que había medios suficientes?

Cuando la prevención se recorta, las consecuencias se pagan con vidas. Las condolencias no apagan incendios ni devuelven las vidas perdidas.

FAC-USO expresa su profundo dolor por las víctimas del incendio de Los Gallardos, pero denuncia que esta tragedia no puede despacharse como una fatalidad imprevisible: desde la campaña de 2025 venimos alertando de la precariedad, la falta de prevención, las plantillas insuficientes y la ausencia de una verdadera coordinación estatal

FAC-USO quiere trasladar, en primer lugar, sus condolencias y toda su solidaridad a las familias y allegados de las personas fallecidas en el devastador incendio forestal declarado en Los Gallardos, en la provincia de Almería, así como su apoyo a las personas heridas, evacuadas y afectadas por una tragedia que ha golpeado con una violencia estremecedora a toda la sociedad.

Según la información conocida durante la mañana de este viernes, el incendio ha causado al menos doce fallecidos, varios heridos y la evacuación de más de un millar de personas.

La extrema rapidez de propagación de las llamas, la complejidad del terreno y la dispersión de viviendas convirtieron algunos caminos de la zona en auténticas trampas para quienes trataban de escapar. La gravedad de la emergencia obligó a activar el nivel 2 y a movilizar a la Unidad Militar de Emergencias.

Hoy es un día de dolor. Pero el respeto a las víctimas no puede utilizarse como excusa para imponer silencio.

FAC-USO considera que, junto al reconocimiento debido a todos los profesionales que están combatiendo el fuego y atendiendo a la población, ha llegado el momento de decir con absoluta claridad algo que llevamos casi un año denunciando: España sigue sin disponer de un modelo de prevención y extinción de incendios forestales suficientemente estable, coordinado, profesionalizado y dotado de medios.

No todo incendio puede evitarse. Pero la capacidad para prevenirlo, detectarlo, contenerlo, evacuar a la población y reducir sus consecuencias depende directamente de las decisiones políticas adoptadas mucho antes de que aparezcan las primeras llamas.

FAC-USO lleva trabajando desde la campaña de incendios de 2025

Lo sucedido en Almería no puede presentarse como una desgracia completamente imprevisible ante la que nada podía hacerse.

FAC-USO lleva trabajando sobre las deficiencias estructurales del modelo de prevención y extinción desde la anterior campaña de incendios de 2025, cuando los grandes fuegos volvieron a evidenciar la precariedad laboral de los bomberos forestales, la insuficiencia de las plantillas, la falta de inversión preventiva y la enorme fragmentación existente entre comunidades autónomas.

El 17 de septiembre de 2025, el secretario general de FAC-USO, Javier Toro, y Marian Blasco, bombera forestal y delegada de FAC-USO en GEACAM, mantuvieron una reunión en el Congreso de los Diputados para trasladar directamente la grave situación que atravesaba el colectivo y plantear la necesidad de actuaciones políticas de alcance estatal.

FAC-USO denunció entonces la falta de gestión forestal, la acumulación de combustible en los montes, la insuficiente inversión en prevención, la externalización de servicios, la temporalidad, los bajos salarios, el exceso de jornada, el envejecimiento de las plantillas, la ausencia de formación continuada y la falta de un sistema de mando suficientemente coordinado.

Aquella reunión no fue una fotografía institucional ni una actuación aislada. Fue el inicio de un proceso de trabajo político y sindical que continuó durante los meses siguientes.

En octubre de 2025, FAC-USO trabajó en las propuestas que debían trasladarse al ámbito parlamentario y que sirvieron de base para impulsar una Proposición no de Ley destinada a mejorar la coordinación, la prevención, la estabilidad laboral y la protección de los profesionales que intervienen en los incendios forestales.

Desde la campaña del año pasado venimos reclamando:

  • Operativos públicos, profesionales y estables durante todo el año.
  • Plantillas suficientes y adecuadamente dimensionadas.
  • Mayor inversión en prevención y gestión forestal.
  • Formación continua y realización periódica de simulacros.
  • Renovación de vehículos, equipos de protección y sistemas de comunicación.
  • Transparencia sobre los efectivos realmente disponibles.
  • Coordinación efectiva entre administraciones y comunidades autónomas.
  • Desarrollo completo de la Ley 5/2024, básica de bomberos forestales.
  • Reconocimiento de las enfermedades profesionales vinculadas al humo, las sustancias tóxicas y el esfuerzo extremo.
  • Relevo generacional y cobertura inmediata de las vacantes.
  • Planes específicos de autoprotección y evacuación en zonas de interfaz urbano-forestal.
  • Una estrategia estatal frente a los incendios de nueva generación.

FAC-USO no esperó a que llegara el verano de 2026 para advertir del peligro. Llevaba haciéndolo desde septiembre del año anterior, después de comprobar que las lecciones de la campaña de 2025 corrían nuevamente el riesgo de quedar enterradas bajo promesas, comparecencias y declaraciones institucionales.

«No nos faltaban diagnósticos: faltó voluntad política»

El secretario general de FAC-USO, Javier Toro, se muestra rotundo ante lo sucedido:

«Estamos hartos de que, después de cada tragedia, aparezcan los responsables políticos a hacerse la foto, agradecer el trabajo de los profesionales y prometer que ahora sí tomarán medidas. FAC-USO lleva desde septiembre del año pasado reuniéndose, trabajando propuestas y advirtiendo de que el modelo no aguanta más. No nos faltaban diagnósticos: faltó voluntad política para actuar antes de que el monte ardiera y hubiera que lamentar consecuencias irreparables».

Toro denuncia que la política de incendios continúa basada, en demasiadas ocasiones, en reaccionar cuando el fuego ya está fuera de control, en lugar de invertir durante todo el año en prevención, personal, formación, gestión forestal y preparación de las zonas habitadas próximas al monte.

«A los bomberos forestales se les llama héroes cuando hay muertos, cámaras y llamas detrás. El resto del año se les condena a la precariedad, a plantillas insuficientes y a mendigar medios. Esa hipocresía institucional tiene que terminar. Los incendios no se apagan con pésames, minutos de silencio ni publicaciones en las redes sociales de los responsables políticos».

Las administraciones no pueden fingir sorpresa

Durante los últimos meses, FAC-USO y USO han continuado su campaña institucional para reclamar un auténtico Pacto de Estado por los bomberos forestales y los operativos públicos de prevención y extinción.

El 13 de mayo de 2026, representantes de FAC-USO y USO mantuvieron una reunión en el Congreso con la presidenta de la Comisión de Transición Ecológica y Reto Demográfico y con representantes parlamentarios para trasladar la necesidad de dignificar la profesión, reforzar la prevención y avanzar hacia un sistema estatal estable y coordinado.

Una semana después, FAC-USO continuó su ronda de contactos políticos para reclamar un Pacto de Estado que garantizase la protección, la estabilidad y el reconocimiento profesional de los bomberos forestales y del conjunto de los operativos públicos.

El pasado 29 de junio, apenas unos días antes de la tragedia de Almería, FAC-USO volvió a exigir públicamente el desarrollo urgente de la Ley 5/2024, estabilidad laboral durante todo el año, reconocimiento de enfermedades profesionales, aplicación real de la prevención de riesgos laborales y una política estatal de incendios basada en la prevención, la coordinación y la dignificación del colectivo.

Por tanto, las administraciones no pueden decir que nadie les había advertido.

No pueden fingir sorpresa.

No pueden limitarse ahora a expresar dolor por unas consecuencias que llevamos desde la campaña de 2025 intentando evitar.

«Que nadie venga ahora a decirnos que era imposible preverlo. Lo imprevisible puede ser el punto exacto en el que comienza un incendio. Lo perfectamente previsible era que un sistema debilitado, fragmentado y mal financiado podía terminar desbordado. Nosotros lo advertimos en septiembre, trabajamos propuestas en octubre y hemos seguido reclamando medidas durante todos estos meses. La pregunta es qué hicieron mientras tanto quienes tenían la obligación de gobernar», afirma Javier Toro.

Las condolencias no sustituyen a la prevención

Después de cada gran incendio se repite el mismo ritual político: declaraciones solemnes, minutos de silencio, agradecimientos a los profesionales, anuncios de ayudas y promesas de que se reforzarán los dispositivos.

Después, cuando se apagan las cámaras, regresan la temporalidad, los contratos de campaña, las vacantes sin cubrir, los medios envejecidos, la externalización, las diferencias territoriales y el abandono de la prevención.

Hasta el siguiente incendio.

FAC-USO se niega a aceptar que esta secuencia siga normalizándose.

La prevención no consiste en comparecer ante los medios cuando el monte ya está ardiendo. La prevención se realiza durante todo el año, gestionando el territorio, reduciendo la acumulación de combustible, manteniendo infraestructuras, cubriendo puestos de trabajo, renovando equipos y preparando los dispositivos para afrontar incendios cada vez más rápidos, violentos e imprevisibles.

Los incendios forestales actuales atraviesan montes, carreteras, explotaciones y núcleos habitados. Amenazan directamente a la población de las zonas de interfaz urbano-forestal y pueden convertir una carretera o un camino de evacuación en una trampa mortal en cuestión de minutos.

Frente a esta realidad no sirven dispositivos concebidos únicamente para superar una campaña de verano. Tampoco sirve que cada comunidad autónoma mantenga su propio modelo, con condiciones laborales, recursos, protocolos y niveles de protección completamente diferentes.

El fuego no entiende de fronteras autonómicas, competencias administrativas ni excusas presupuestarias.

Bomberos forestales en primera línea y abandonados el resto del año

Los bomberos forestales afrontan temperaturas extremas, inhalación de humo, exposición a sustancias tóxicas y cancerígenas, estrés térmico, radiaciones, jornadas prolongadas, grandes cargas físicas y un enorme impacto psicológico.

Sin embargo, en numerosos territorios continúan trabajando con plantillas insuficientes, contratos temporales, campañas recortadas, salarios bajos, medios inadecuados y una protección sanitaria muy inferior a la que exige la gravedad de su actividad.

No se puede llamar héroes a los trabajadores durante el incendio y tratarlos como personal prescindible cuando termina la emergencia.

Los agradecimientos institucionales no sustituyen a un contrato estable.

Los homenajes no sustituyen a un equipo de protección adecuado.

Las medallas no cubren las vacantes.

Y las condolencias no limpian los montes.

No todo incendio puede evitarse, pero sus consecuencias pueden reducirse

FAC-USO reclama una investigación exhaustiva y transparente de todo lo ocurrido en Los Gallardos.

El origen del incendio, la evolución del operativo, la suficiencia de los medios inicialmente movilizados, el funcionamiento de las comunicaciones, las órdenes de evacuación, el estado de los caminos y todas las circunstancias que rodearon la tragedia deberán analizarse con rigor técnico y sin interferencias políticas.

FAC-USO no afirma que la disponibilidad de más medios hubiera evitado por sí sola todas las muertes. Esa conclusión corresponderá a la investigación.

Pero sí afirmamos que un país con más prevención, montes mejor gestionados, plantillas estables, recursos suficientes, sistemas de alerta eficaces, planes de evacuación actualizados, vías de escape adecuadas y dispositivos públicos coordinados está mucho mejor preparado para impedir que un incendio se convierta en una catástrofe humana.

Y afirmamos también que las administraciones llevan demasiado tiempo confiando en la reacción de emergencia y en el sacrificio de los profesionales, en lugar de construir un sistema sólido que funcione antes, durante y después de los incendios.

FAC-USO exige explicaciones y medidas inmediatas

FAC-USO exige que se determine:

  • Si los medios humanos y materiales disponibles al inicio del incendio eran suficientes.
  • Si existían puestos vacantes, recursos inoperativos o carencias de personal.
  • Si los planes de emergencia y evacuación estaban actualizados.
  • Si los sistemas de aviso a la población funcionaron adecuadamente.
  • Si los caminos y vías de evacuación estaban correctamente señalizados y eran seguros.
  • Si la gestión de la vegetación en las zonas próximas a viviendas y carreteras era suficiente.
  • Si la coordinación entre administraciones y cuerpos de emergencia fue rápida y eficaz.
  • Si las poblaciones situadas en zonas de especial riesgo contaban con planes reales de autoprotección.

Pero esta tragedia no puede cerrarse únicamente con una investigación, nuevas promesas y otra ronda de declaraciones institucionales.

FAC-USO reclama la convocatoria urgente de todas las administraciones competentes y de los agentes sociales para iniciar la negociación de un verdadero Pacto de Estado por los bomberos forestales y los operativos públicos de prevención y extinción.

Exigimos plantillas suficientes y estables durante los doce meses del año, inversión extraordinaria en prevención, renovación de medios, planes específicos para zonas habitadas próximas al monte, formación permanente, coordinación nacional, sistemas de comunicación compatibles y una revisión completa de los protocolos de alerta y evacuación.

El silencio también sería una irresponsabilidad

Algunas personas considerarán que hoy no es el momento de hablar de responsabilidades políticas.

FAC-USO considera exactamente lo contrario.

Respetar a las víctimas no consiste en guardar silencio ante los fallos estructurales que pueden poner en peligro a más personas. Respetarlas significa investigar, corregir y adoptar todas las medidas necesarias para que una tragedia semejante no vuelva a repetirse.

No buscamos culpables fáciles ni conclusiones precipitadas. Buscamos respuestas, transparencia, inversión y decisiones políticas.

Porque las tragedias existen, pero la precariedad, la falta de planificación, la escasez de medios y el abandono de la prevención son decisiones humanas.

FAC-USO lleva desde la campaña de incendios de 2025 reclamando otro modelo de prevención y extinción forestal: público, profesional, estable, coordinado y suficientemente financiado.

Hoy, ante la tragedia de Almería, volvemos a decirlo con más dolor y con más indignación que nunca:

Las vidas no se protegen con discursos.

Los incendios no se apagan con promesas.

Y gobernar también significa prevenir antes de que sea demasiado tarde.

STOP Agresiones
Reclamaciones por Contrataciones en Fraude de Ley

Defendemos tus derechos frente a contratos irregulares, velando por la legalidad laboral.

Ponte al día
¿Quieres recibir nuestras noticias en tu correo?
Enlaces de interés
FACUSO
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.