La seguridad vial laboral no depende solo del estado de las carreteras o del vehículo.
También influyen —y mucho— los riesgos psicosociales a los que se enfrentan las personas trabajadoras del sector público.
Desde la Secretaría de Prevención y Salud Laboral de FAC-USO queremos alzar la voz sobre una realidad que sigue cobrando vidas: los accidentes laborales de tráfico (ALT) continúan siendo una de las principales causas de siniestralidad en nuestro país.
Solo entre enero y abril de 2025, se han registrado 189.745 accidentes laborales con baja médica, de los cuales 26.954 fueron in itinere y, de estos, 16.278 se produjeron al volante. El resultado: 34 personas fallecidas.
Con frecuencia, la seguridad vial se asocia exclusivamente a factores técnicos: mantenimiento del vehículo, condiciones meteorológicas o estado de las vías.
Pero en FAC-USO denunciamos que esta visión es incompleta. Los riesgos psicosociales —invisibles pero determinantes— también matan.
Entre ellos se encuentran:
- Fatiga acumulada por turnos excesivos, jornadas sin pausas o falta de descanso.
- Estrés laboral y urgencias impuestas por los tiempos de trabajo.
- Distracciones por el uso de dispositivos móviles o GPS durante la conducción.
- Presión por alcanzar ratios de productividad cada vez más exigentes.
- Dificultades para conciliar la vida personal y profesional.
Todos estos factores alteran la atención, el tiempo de reacción y la conducta de quienes conducen por motivos laborales, aumentando el riesgo de accidente.
Por ello, desde FAC-USO instamos a las Administraciones Públicas a:
✅ Incluir en sus evaluaciones de riesgos los factores viales asociados a los puestos con desplazamientos.
✅ Elaborar planes de movilidad segura en todos los sectores públicos.
✅ Impulsar la formación en conducción segura y en aspectos emocionales y cognitivos.
✅ Promover alternativas organizativas que reduzcan la exposición al riesgo: transporte colectivo, horarios racionales, trabajo híbrido…
✅ Fortalecer la vigilancia de la salud de las personas trabajadoras y conductores profesionales.
✅ Implantar programas de apoyo post-accidente y de gestión del estrés postraumático.
✅ Incorporar herramientas como el mindfulness o el entrenamiento en atención plena para reducir la siniestralidad.
La prevención también pasa por cuidar los aspectos emocionales y organizativos del trabajo. Proteger la vida de quienes se ponen al volante cada día también es una responsabilidad institucional.