La Federación reclama el desarrollo urgente de la Ley 5/2024, estabilidad laboral durante todo el año, reconocimiento de enfermedades profesionales, aplicación plena de la prevención de riesgos laborales y una política estatal de incendios basada en la prevención, la coordinación y la dignificación del colectivo.
FAC-USO denuncia que los bomberos y bomberas forestales siguen siendo la primera línea contra el fuego, pero continúan sin recibir la protección, el reconocimiento profesional y los medios que exige una actividad esencial para la seguridad de la ciudadanía, del medio natural y del territorio.
El año 2025 confirmó la gravedad del problema. España cerró uno de los peores ejercicios en materia de incendios forestales de las últimas décadas, con más de 354.000 hectáreas afectadas y 63 grandes incendios forestales. El inicio de 2026 tampoco permite bajar la guardia: la superficie quemada durante el primer trimestre volvió a situar el riesgo de incendios como una emergencia permanente, no limitada ya a los meses de verano.
Para FAC-USO, estos datos demuestran que el modelo actual está agotado. La emergencia climática, el abandono rural, la acumulación de combustible en los montes, el envejecimiento de las plantillas y la falta de una estrategia común entre administraciones están generando incendios cada vez más virulentos, complejos y peligrosos.
La campaña de incendios ya no empieza en verano
FAC-USO advierte desde hace meses de que España afronta una nueva realidad: la temporada de incendios se ha desestacionalizado. Ya no basta con reforzar los operativos durante unas semanas ni con activar medidas de urgencia cuando el fuego ya está fuera de control.
La prevención debe realizarse durante todo el año, con plantillas estables, trabajos continuados de gestión forestal, selvicultura preventiva, mantenimiento de infraestructuras, vigilancia, formación, coordinación operativa y planificación específica en las zonas de interfaz urbano-forestal, donde el riesgo para la población y las viviendas es especialmente elevado.
La Federación rechaza que la política de incendios siga funcionando a golpe de crisis, titulares y promesas posteriores a cada tragedia. Cuando el monte arde, ya es tarde para improvisar lo que no se planificó durante los meses anteriores.
Bomberos forestales: riesgos extremos y protección insuficiente
Detrás de cada incendio hay profesionales que se juegan la vida en condiciones extremas. Los bomberos forestales trabajan expuestos al fuego, al humo, a sustancias tóxicas, al estrés térmico, a jornadas prolongadas, a condiciones meteorológicas adversas, a cargas físicas muy elevadas y a un fuerte impacto psicológico derivado de intervenciones cada vez más complejas.
Sin embargo, muchas de estas realidades siguen sin tener una respuesta normativa suficiente. FAC-USO considera inaceptable que un colectivo que asume riesgos evidentes para proteger a la ciudadanía, los pueblos, los montes y el patrimonio natural continúe sufriendo precariedad laboral, temporalidad, falta de medios, desigualdad entre territorios y ausencia de reconocimiento pleno de las enfermedades profesionales vinculadas a su actividad.
La salud laboral debe ocupar un lugar central. No puede hablarse de protección frente a incendios forestales si no se protege antes a quienes trabajan directamente contra el fuego.
La Ley 5/2024 no puede quedarse en papel mojado
FAC-USO reclama el desarrollo urgente y completo de la Ley 5/2024, básica de bomberos forestales. Esta norma supuso un avance importante al reconocer un marco básico para el colectivo, pero ese reconocimiento será insuficiente si no se traduce en medidas reales, homogéneas y aplicables en todo el Estado.
La Federación exige que se apruebe cuanto antes el reglamento específico de prevención de riesgos laborales previsto en la propia ley, que se garantice la aplicación plena de la normativa preventiva sin exclusiones autonómicas injustificadas y que se avance en el reconocimiento de las enfermedades profesionales derivadas de la actividad de los bomberos forestales.
También resulta imprescindible adaptar los tiempos de trabajo, reforzar la seguridad en las intervenciones, garantizar equipos de protección adecuados, establecer protocolos de descontaminación, mejorar las infraestructuras de los dispositivos y asegurar una formación continua, común, gratuita y dentro de la jornada laboral.
FAC-USO reclama empleo estable los 12 meses del año
Uno de los principales problemas del sector sigue siendo la temporalidad. FAC-USO exige abandonar definitivamente el modelo estacional que trata a los bomberos forestales como personal de campaña y no como profesionales esenciales de un servicio público permanente.
Los incendios se previenen en invierno, en primavera y durante todo el año. Por ello, la Federación reclama estabilidad laboral los doce meses, cobertura de vacantes, planificación de jubilaciones, relevo generacional, plantillas suficientes y condiciones salariales acordes con la responsabilidad, peligrosidad y penosidad del trabajo desarrollado.
No puede exigirse eficacia a los operativos mientras se mantienen plantillas insuficientes, contratos precarios, medios obsoletos o una organización fragmentada que deja en manos de cada territorio niveles de protección muy desiguales.
Una campaña institucional para situar el problema en el centro del debate político
FAC-USO viene desarrollando una intensa campaña institucional para trasladar a los grupos parlamentarios, a las comisiones del Congreso de los Diputados y a las administraciones autonómicas la grave situación que atraviesan los bomberos forestales.
En este marco, la Federación ha reclamado un Pacto de Estado que permita abordar la prevención y extinción de incendios forestales como una cuestión de país. Cada incendio pone en riesgo vidas, viviendas, explotaciones agrícolas y ganaderas, ecosistemas, servicios públicos y el futuro del medio rural.
FAC-USO ha defendido ante responsables políticos la necesidad de una respuesta coordinada, estable y con financiación suficiente, que supere los parches, las diferencias territoriales y la falta de planificación estructural. La seguridad de la ciudadanía no puede depender de dispositivos debilitados, externalizados, envejecidos o insuficientemente protegidos.
Las reivindicaciones de FAC-USO
FAC-USO considera imprescindible avanzar en seis líneas de actuación:
En primer lugar, reconocer plenamente a los bomberos forestales como personal esencial del sistema público de emergencias, garantizando su encaje profesional, su protección jurídica y su participación en la planificación de las políticas de prevención y extinción.
En segundo lugar, consolidar plantillas estables durante todo el año, acabando con la estacionalidad y con la precariedad que impide desarrollar una prevención real y continuada.
En tercer lugar, aprobar y aplicar de forma urgente el reglamento específico de prevención de riesgos laborales, con protocolos efectivos, evaluación de riesgos adaptada a la actividad, equipos adecuados, vigilancia de la salud y reconocimiento de enfermedades profesionales.
En cuarto lugar, reforzar la coordinación entre administraciones, comunidades autónomas, empresas públicas, servicios de emergencia y operativos territoriales, porque los incendios no entienden de límites administrativos.
En quinto lugar, garantizar formación continua, homogénea y en horario laboral, vinculada a las cualificaciones profesionales y a las necesidades reales de intervención.
Y, por último, apostar por una política pública de prevención permanente, con inversión sostenida en gestión forestal, reducción de combustible, mantenimiento de infraestructuras, protección del medio rural y adaptación a los nuevos escenarios derivados del cambio climático.
Proteger a quienes nos protegen
FAC-USO subraya que la defensa de los bomberos forestales no es una reivindicación sectorial aislada. Es una cuestión de seguridad pública, de salud laboral, de protección medioambiental y de cohesión territorial.
Los bomberos y bomberas forestales salvan vidas, protegen pueblos, defienden el patrimonio natural y sostienen la primera respuesta ante emergencias cada vez más graves. No pueden seguir trabajando con inseguridad normativa, falta de medios, precariedad o promesas incumplidas.
La Federación exige al Gobierno, a las comunidades autónomas y al conjunto de administraciones competentes que dejen de mirar hacia otro lado y conviertan la Ley 5/2024 en una herramienta real de dignificación, protección y profesionalización del colectivo.
FAC-USO seguirá defendiendo una política de incendios forestales basada en la prevención, la estabilidad, la coordinación y el respeto a quienes se juegan la vida para protegernos.
Porque proteger a quienes nos protegen no es una opción: es una obligación de las instituciones.