La situación que atraviesan Ceuta y Melilla exige una respuesta pública inmediata, coordinada y sostenida en el tiempo.
La presión migratoria de las últimas semanas ha vuelto a poner de manifiesto una realidad que FAC-USO viene señalando: no se puede afrontar una emergencia de esta magnitud con plantillas insuficientes ni recurriendo de forma permanente al sobreesfuerzo de las personas trabajadoras.
En Ceuta, la emergencia iniciada los días 30 y 31 de julio continúa teniendo un fuerte impacto sobre la ciudad, sus servicios públicos y su población.
Aunque muchas personas ya han regresado a Marruecos, miles permanecen todavía en la ciudad, mientras se mantiene la incertidumbre ante posibles nuevos intentos de entrada.
En Melilla, la situación también ha requerido una respuesta extraordinaria y ha incrementado la presión sobre unos recursos públicos ya limitados por sus singulares condiciones territoriales.
FAC-USO expresa su solidaridad con la ciudadanía de Ceuta y Melilla, con todas las personas que se encuentran en situación de vulnerabilidad y, muy especialmente, con quienes sostienen la respuesta diaria desde los servicios públicos.
No se puede responder a una emergencia estructural con recursos de emergencia
La atención sanitaria, los servicios de extranjería, los cuerpos y fuerzas de seguridad, Protección Civil, los servicios de emergencia, los centros de menores, los servicios sociales y los recursos de acogida están soportando una carga asistencial, administrativa y humana extraordinaria.
La respuesta no puede limitarse a suspender permisos, prolongar jornadas, desplazar efectivos temporalmente o pedir un esfuerzo adicional a unas plantillas que ya trabajan bajo una enorme presión.
Estas medidas pueden ser necesarias de forma puntual, pero no sustituyen la obligación de las administraciones de dotar de personal y medios suficientes a los servicios esenciales.
Por ello, FAC-USO reclama al Gobierno de España un plan extraordinario de refuerzo de plantillas y recursos para Ceuta y Melilla, con medidas concretas y financiadas que permitan garantizar tanto la adecuada atención a las personas como unas condiciones de trabajo seguras y dignas para el personal público.
Refuerzo urgente en sanidad, extranjería y emergencias
Este plan debe incluir, entre otras medidas:
- Refuerzo estable de las plantillas de sanidad pública, especialmente en Atención Primaria, urgencias, salud mental, pediatría, enfermería, trabajo social y servicios de apoyo.
- Incremento de personal en Extranjería, Policía Nacional, Guardia Civil y unidades administrativas encargadas de la identificación, tramitación y atención de las personas llegadas.
- Más efectivos en servicios de emergencia, Protección Civil y atención sociosanitaria, con medios materiales adecuados para responder a situaciones de alta intensidad.
- Refuerzo de los equipos de servicios sociales, protección de menores, acogida e inclusión, dotándolos de profesionales suficientes y especializados.
- Incorporación de intérpretes, mediadores interculturales y personal técnico, imprescindibles para una atención ágil, garantista y respetuosa con la dignidad de las personas.
- Medidas específicas de prevención de riesgos laborales, descanso y apoyo psicosocial para quienes están afrontando jornadas de tensión continuada.
Una responsabilidad compartida de España y de Europa
La situación de Ceuta y Melilla no puede tratarse como un problema exclusivamente local. Se trata de fronteras exteriores de España y de la Unión Europea, por lo que requieren una respuesta estatal y europea basada en la responsabilidad compartida, la cooperación y el respeto a los derechos humanos.
La Federación Sindical Europea de Servicios Públicos (EPSU) ha advertido de que lo ocurrido en Ceuta debe ser una llamada de atención para el Pacto Europeo sobre Migración y Asilo. La gestión de los movimientos migratorios no puede descansar sobre territorios con recursos limitados ni dejar que sean las trabajadoras y trabajadores de los servicios públicos quienes soporten en solitario las consecuencias de la falta de previsión.
FAC-USO considera imprescindible que las administraciones abandonen las respuestas improvisadas y apuesten por servicios públicos fuertes, con personal suficiente, condiciones laborales adecuadas y capacidad real para atender cualquier emergencia.
Ceuta y Melilla necesitan recursos, coordinación y plantillas reforzadas. La respuesta a esta crisis debe ser pública, humana y sostenida en el tiempo.