FAC-USO reclama más prevención, cobertura de las bajas y refuerzo de las plantillas para afrontar un problema que tiene causas estructurales
El informe trimestral sobre absentismo publicado por The Adecco Group Institute sitúa en el 7,62 % las horas pactadas que no se trabajaron en España durante el primer trimestre de 2026.
De ese porcentaje, 5,90 puntos corresponden a procesos de incapacidad temporal, lo que representa aproximadamente el 77,4 % del absentismo total.
Para FAC-USO, estos datos deben analizarse con rigor y desde una perspectiva de salud laboral.
El absentismo no puede identificarse automáticamente con fraude, falta de compromiso o ausencias injustificadas. La tasa mide horas no trabajadas, no personas que faltan deliberadamente a su puesto.
La incapacidad temporal concentra la mayor parte del absentismo
El propio informe diferencia entre las ausencias por incapacidad temporal y las ausencias distintas de una baja médica.
De los 7,62 puntos de absentismo registrados:
- 5,90 puntos corresponden a incapacidad temporal.
- 1,72 puntos corresponden a ausencias distintas de la baja médica.
- El componente no vinculado a la IT representa el 22,6 % del total.
Dentro de este último apartado se incluyen permisos retribuidos, maternidad y paternidad, compensaciones de horas extraordinarias, conflictos laborales, motivos personales y otras ausencias. Por tanto, tampoco todas estas situaciones son evitables ni pueden calificarse como ausencias injustificadas.
La diferencia entre el absentismo estadístico y el uso coloquial del término es fundamental. Utilizar una cifra global para señalar a las plantillas supone ocultar la verdadera naturaleza del problema: la mayor parte de las horas no trabajadas están relacionadas con procesos médicos acreditados.
Las Administraciones Públicas también sufren las consecuencias de las plantillas insuficientes
Los últimos datos sectoriales difundidos sobre la rama de Administración pública, defensa y Seguridad Social sitúan su tasa de absentismo en torno al 8,2 %.
Según estas estimaciones, cada día no acudirían a su puesto unas 114.000 personas, de las cuales aproximadamente 82.000 lo harían por motivos médicos.
Estos datos deben interpretarse con prudencia, ya que agrupan realidades diferentes y no permiten establecer automáticamente comparaciones entre la Administración General del Estado, las comunidades autónomas, las entidades locales o los servicios públicos de salud.
En cualquier caso, sí muestran la necesidad de abordar el problema desde la organización del trabajo. Cuando una baja no se cubre, las tareas no desaparecen: recaen sobre el resto de la plantilla, aumentan las cargas de trabajo, se acumulan los retrasos y se deteriora la atención que recibe la ciudadanía.
La ausencia de una persona trabajadora no puede convertirse en una condena para sus compañeros y compañeras.
Salud mental, envejecimiento y sobrecarga de trabajo
El absentismo no aparece de manera aislada. El envejecimiento de las plantillas, la falta de relevo generacional, la sobrecarga de trabajo, los riesgos psicosociales y el aumento de los problemas de salud mental forman parte de un mismo escenario.
En la Administración General del Estado, un estudio oficial sitúa la edad media de la plantilla en 49,89 años y señala que el 57 % de sus efectivos supera los 50 años.
Esta realidad exige políticas específicas de adaptación de los puestos, prevención de lesiones musculoesqueléticas, renovación de efectivos y planificación del relevo generacional.
También resulta imprescindible prestar atención a los riesgos psicosociales. La presión sostenida, la falta de personal, la exposición a situaciones de violencia externa, la atención permanente a la ciudadanía y la imposibilidad de desconectar pueden terminar provocando ansiedad, agotamiento y bajas de mayor duración.
Además del absentismo visible, existe otro problema menos cuantificado: el presentismo.
Son las personas que acuden a trabajar sin haberse recuperado completamente por responsabilidad, presión o miedo a dejar sus tareas en manos de una plantilla ya sobrecargada. Esta situación tampoco beneficia a los servicios públicos ni a la salud de quienes trabajan en ellos.
FAC-USO reclama medidas preventivas y soluciones estructurales
FAC-USO considera que las Administraciones deben abandonar los discursos simplistas y poner en marcha políticas eficaces para prevenir las causas del absentismo y garantizar una recuperación adecuada.
Por ello, reclamamos:
- Evaluaciones actualizadas de los riesgos laborales, especialmente de los riesgos psicosociales y musculoesqueléticos.
- Refuerzo de las plantillas y cobertura ágil de las bajas y vacantes.
- Planes de empleo público que permitan garantizar el relevo generacional.
- Participación efectiva de los delegados y delegadas de prevención.
- Medidas de adaptación y reincorporación progresiva tras una baja médica cuando sea necesario.
- Mejora de la organización del trabajo y reducción de las cargas excesivas.
- Datos públicos, homogéneos y desagregados que permitan conocer las causas reales de las ausencias.
- Políticas específicas de prevención y atención de la salud mental.
FAC-USO no cuestiona que deban investigarse posibles incumplimientos concretos cuando existan indicios. Lo que rechazamos es que se utilice un concepto estadístico amplio para criminalizar al conjunto de las empleadas y empleados públicos o para justificar medidas exclusivamente punitivas.
La prevención no consiste en pedir a la plantilla que aguante más. Consiste en evitar que tenga que hacerlo.
El absentismo no se combate culpabilizando a quien enferma. Se aborda con prevención, plantillas suficientes, cobertura de las bajas, condiciones de trabajo saludables y servicios públicos adecuadamente dimensionados.