La Federación reconoce la labor de los servicios de emergencia ante las inundaciones y los fenómenos meteorológicos extremos y reclama a las administraciones plantillas suficientes, equipos adecuados y protocolos que garanticen la seguridad de quienes protegen a la ciudadanía.
Las inundaciones provocadas por la DANA en Valencia y otras zonas afectadas vuelven a poner de manifiesto el papel imprescindible de los servicios públicos en situaciones de emergencia.
FAC-USO expresa su solidaridad con las personas damnificadas y reconoce el esfuerzo y la profesionalidad de quienes trabajan sobre el terreno para salvar vidas, atender a la población y restablecer los servicios esenciales.
Bomberos, personal del 112 y emergencias, Protección Civil, policías locales, profesionales sanitarios y trabajadores de los servicios municipales, junto con el voluntariado, desarrollan una labor fundamental en circunstancias especialmente difíciles, con una elevada exigencia física y emocional.
Sin embargo, el reconocimiento a estos profesionales debe ir acompañado de compromisos concretos por parte de las administraciones públicas.
Para FAC-USO, proteger a quienes nos protegen significa garantizar los recursos humanos, materiales y preventivos necesarios para intervenir con seguridad.
Más recursos y mejores condiciones para afrontar las emergencias
Las intervenciones durante inundaciones y otros fenómenos meteorológicos extremos implican riesgos específicos, como corrientes de agua, derrumbes, electrocuciones, exposición a sustancias contaminantes o agotamiento físico.
Para reducirlos, FAC-USO reclama:
- Plantillas suficientes y refuerzos planificados, con relevos y descansos que eviten jornadas excesivas y situaciones de fatiga.
- Equipos de protección individual, vehículos y materiales de rescate adecuados, adaptados a las condiciones de cada intervención.
- Formación especializada y simulacros periódicos para actuar ante inundaciones y otras emergencias climáticas.
- Coordinación efectiva entre administraciones y servicios, con comunicaciones fiables y responsabilidades claramente definidas.
- Protocolos de seguridad que permitan reevaluar, modificar o suspender actuaciones cuando las condiciones supongan un peligro para los intervinientes.
- Atención sanitaria y apoyo psicológico para abordar las consecuencias físicas y emocionales de las emergencias.
Estas medidas deben extenderse también al personal encargado de la limpieza, el mantenimiento, las reparaciones y la recuperación de los servicios públicos una vez superada la fase inicial de la emergencia.
La prevención no puede comenzar cuando llega la catástrofe
FAC-USO considera imprescindible avanzar hacia una política preventiva estable, con financiación suficiente, planificación anticipada y participación efectiva de los representantes de los trabajadores.
La actualización de las evaluaciones de riesgos laborales, la adaptación de los planes de emergencia y la incorporación de los avisos meteorológicos a la organización del trabajo deben formar parte de la actuación habitual de las administraciones.
En este ámbito, la Federación reivindica el papel de los servicios de prevención, los delegados y delegadas de prevención y los comités de seguridad y salud, cuya participación resulta esencial para detectar deficiencias y proponer mejoras.
Esta exigencia está en consonancia con las reivindicaciones que FAC-USO viene trasladando sobre la seguridad en los centros de trabajo de las administraciones públicas, incluida la necesidad de contar con planes de emergencia eficaces en los edificios municipales.
La protección tampoco puede limitarse a los equipos de intervención. Debe alcanzar al conjunto del empleo público expuesto a condiciones meteorológicas adversas, especialmente a quienes trabajan al aire libre, realizan desplazamientos profesionales o garantizan la continuidad de los servicios esenciales.
Proteger a quienes nos protegen es una responsabilidad pública
FAC-USO insiste en que las emergencias no pueden afrontarse únicamente gracias al compromiso y la entrega de los profesionales.
Las administraciones tienen la obligación de anticiparse, invertir en prevención y garantizar unas condiciones de trabajo seguras.
La experiencia de cada episodio debe servir para revisar los procedimientos, escuchar al personal interviniente y corregir las deficiencias detectadas.
Desde FAC-USO defendemos unos servicios públicos fuertes, preparados y dotados de los recursos necesarios para responder ante situaciones cada vez más exigentes.
Porque cuidar de quienes nos cuidan no puede quedarse en palabras: exige medios, planificación y decisiones.