Empleados públicos revisan productos químicos con equipos de protección individual en un almacén de trabajo

FAC-USO alerta del riesgo invisible de los productos químicos en el sector público

FAC-USO reclama a las Administraciones públicas evaluaciones reales del riesgo químico, formación suficiente, equipos de protección adecuados y condiciones seguras de almacenamiento y ventilación en todos los centros de trabajo.

Cuando se habla de prevención de riesgos laborales en el sector público, habitualmente se piensa en la sobrecarga de trabajo, el estrés, las agresiones o los problemas ergonómicos. Sin embargo, existe otro riesgo mucho menos visible, pero presente cada día en numerosos centros de trabajo: la exposición a productos químicos.

Piscinas municipales, servicios de limpieza, mantenimiento, jardinería, almacenes, obras, depuradoras, centros sanitarios, residencias, laboratorios o instalaciones públicas son solo algunos de los ámbitos en los que miles de empleados y empleadas públicas manipulan o están expuestos a productos como cloro, desinfectantes, pinturas, disolventes, productos de limpieza, reductores de pH, fitosanitarios u otras sustancias potencialmente peligrosas.

Desde FAC-USO advertimos de que, en demasiadas ocasiones, estos productos se utilizan en espacios mal ventilados, sin formación suficiente, con almacenamiento inadecuado o con medidas preventivas que existen únicamente “sobre el papel”, pero que no se aplican de forma efectiva en el día a día.

La exposición a agentes químicos puede provocar irritación respiratoria, mareos, dolores de cabeza, quemaduras químicas, problemas pulmonares, daños en la piel y en los ojos, así como otros efectos para la salud que pueden agravarse cuando la exposición es continuada o cuando no se adoptan medidas preventivas adecuadas.

La prevención frente al riesgo químico es una obligación, no una opción

FAC-USO recuerda que la normativa es clara. El Real Decreto 374/2001 establece que, cuando existan agentes químicos peligrosos en el lugar de trabajo, el empresario —y, por tanto, también la Administración como empleadora— debe evaluar los riesgos para la salud y seguridad de las personas trabajadoras derivados de dichos agentes.

Esta evaluación no puede ser un trámite genérico ni una carpeta archivada. Debe identificar los productos utilizados, analizar sus riesgos, revisar las condiciones reales de manipulación, ventilación, almacenamiento, exposición y emergencia, y establecer medidas preventivas eficaces.

El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo dispone además de una guía técnica específica para la evaluación y prevención de los riesgos relacionados con agentes químicos presentes en los lugares de trabajo, actualizada en 2022, que desarrolla los criterios preventivos aplicables en esta materia.

Formación, EPIs, ventilación y almacenamiento seguro

Para FAC-USO, proteger a las plantillas frente al riesgo químico exige medidas concretas y verificables. Entre ellas, formación específica y periódica, acceso a las fichas de datos de seguridad, instrucciones claras de manipulación, ventilación adecuada, equipos de protección individual adaptados al riesgo, protocolos de actuación ante derrames o accidentes, señalización correcta y almacenamiento seguro de los productos.

Las fichas de datos de seguridad son una herramienta esencial, ya que recogen información sobre identificación de peligros, primeros auxilios, medidas frente a vertidos, manipulación, almacenamiento y controles de exposición.

Asimismo, el almacenamiento de productos químicos peligrosos debe realizarse siguiendo criterios preventivos, evitando incompatibilidades, acumulaciones indebidas o espacios sin ventilación suficiente. El INSST cuenta con documentación específica sobre buenas prácticas y herramientas preventivas en esta materia.

FAC-USO exige prevención real en todos los centros públicos

FAC-USO denuncia que muchas Administraciones siguen tratando determinados riesgos laborales como cuestiones menores, especialmente cuando afectan a servicios menos visibles o a tareas que se han normalizado durante años. Sin embargo, que un producto se utilice de forma habitual no significa que sea inocuo, ni que pueda manipularse sin formación, sin protección o sin control preventivo.

“La salud laboral también pasa por proteger frente a los riesgos invisibles. No basta con entregar un documento o colocar un cartel: las Administraciones tienen la obligación de evaluar, formar, proteger y actuar”, señalan desde FAC-USO.

Por ello, FAC-USO hace un llamamiento a las empleadas y empleados públicos, delegados y delegadas de prevención, secciones sindicales y comités de seguridad y salud para que comuniquen cualquier situación de riesgo relacionada con productos químicos en sus centros de trabajo.

Desde FAC-USO ayudaremos a exigir las medidas necesarias para garantizar entornos de trabajo seguros, evaluaciones preventivas reales y una protección efectiva de la salud de las personas trabajadoras del sector público.

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