El cierre temporal de los consultorios de Carbajal de la Legua, Sariegos y Azadinos confirma que la crisis de la Atención Primaria ya no afecta únicamente a las zonas rurales más alejadas. USO exige a la Junta de Castilla y León plantillas suficientes, empleo estable y el fin de una política sanitaria basada en la improvisación.
FAC-USO denuncia el progresivo deterioro de la Atención Primaria en la provincia de León después de que la falta de facultativos obligara a suspender la asistencia médica durante los días 16 y 17 de julio en los consultorios de Carbajal de la Legua, Sariegos y Azadinos.
Los tres consultorios forman parte de la red de Atención Primaria dependiente de la Zona Básica de Salud de San Andrés del Rabanedo y atienden a poblaciones situadas en el entorno inmediato de León capital. Por tanto, lo sucedido evidencia que las dificultades para garantizar una asistencia sanitaria continuada ya no se limitan a las comarcas rurales más alejadas o despobladas, sino que alcanzan también al alfoz leonés.
Para USO Sanidad Castilla y León, este cierre temporal no puede despacharse como una incidencia puntual provocada por las vacaciones de verano o por una sucesión de imprevistos. Es la consecuencia de un problema estructural que el sindicato lleva años denunciando: plantillas insuficientes, temporalidad, contratos poco atractivos, ausencia de sustituciones, sobrecarga asistencial y falta de una política eficaz para captar y fidelizar profesionales.
La improvisación no puede sustituir a la planificación sanitaria
FAC-USO considera inadmisible que la continuidad de un servicio público esencial dependa cada verano de soluciones de última hora, de la disponibilidad extraordinaria de los profesionales o de que el personal acepte aumentar todavía más su carga de trabajo.
Las vacaciones, las jubilaciones, las bajas laborales y las necesidades ordinarias de sustitución son circunstancias perfectamente previsibles. La Administración sanitaria conoce con antelación la evolución de sus plantillas y, por tanto, tiene la obligación de adoptar medidas antes de que los consultorios se queden sin médicos y los centros de salud funcionen al límite.
No estamos únicamente ante una escasez coyuntural de facultativos. Las condiciones ofrecidas por el Servicio de Salud de Castilla y León dificultan la llegada y permanencia de profesionales: contratos de corta duración, inestabilidad, disponibilidad para desplazarse por áreas geográficas muy extensas, dificultades de conciliación, agendas saturadas y retribuciones que no siempre resultan competitivas frente a otros servicios de salud.
El resultado es un círculo vicioso: las malas condiciones dificultan las contrataciones, la falta de personal incrementa la presión sobre quienes permanecen en el sistema y esa sobrecarga provoca agotamiento, bajas laborales y nuevas renuncias.
Un problema que también afecta a enfermería
FAC-USO advierte de que la crisis no se limita al personal médico. También existen serias dificultades para contratar enfermeras, como se ha comprobado durante el verano en localidades como Valencia de Don Juan.
La falta de profesionales de enfermería repercute directamente en la asistencia domiciliaria, las curas, los programas de vacunación, el control de pacientes crónicos, la educación sanitaria y el seguimiento de personas mayores o dependientes.
Ya en 2023, USO Castilla y León alertó desde la propia web de FAC-USO de que las bolsas de contratación estaban agotadas y de que muchos profesionales rechazaban las ofertas debido a su escasa duración y a la desorganización existente. El sindicato denunciaba entonces contratos de apenas un día, nombramientos únicamente de lunes a viernes y contratos de área que obligaban al personal a estar disponible para desplazarse a cualquier punto del área sanitaria leonesa. Tres años después, las consecuencias de aquella falta de planificación siguen haciéndose visibles.
Las propuestas sindicales siguen bloqueadas
La Administración tampoco puede alegar desconocimiento ni falta de alternativas. USO presentó en 2025 una propuesta para zonificar los llamamientos de la Bolsa Abierta y Permanente de Atención Primaria en León.
La iniciativa permitiría organizar las contrataciones por áreas geográficas, acercando las ofertas a la disponibilidad real de los aspirantes, reduciendo desplazamientos desproporcionados y aumentando las posibilidades de cubrir sustituciones y contratos de corta duración.
La propuesta recibió posteriormente el respaldo de la Junta de Personal para extender su aplicación al conjunto de las categorías profesionales. Sin embargo, más de un año después, seguía pendiente de autorización por parte de la Gerencia Regional de Salud. Para FAC-USO, este bloqueo resulta especialmente grave cuando la propia Administración reconoce las dificultades existentes para cubrir puestos y mantener abiertos los consultorios.
De Sariegos a Babia: una crisis provincial
Lo ocurrido en Sariegos no es una excepción. Apenas dos días después, USO denunció también la situación del Centro de Salud de Babia, en San Emiliano, donde las bajas, renuncias y vacaciones volvieron a dejar una cobertura médica claramente insuficiente.
Según la denuncia sindical, la asistencia sanitaria en esa zona está dependiendo de profesionales desplazados temporalmente para atender las necesidades más urgentes. USO ha llegado a alertar de la presencia de alrededor de 80 médicos sin especialidad MIR sosteniendo parte de la asistencia en la provincia de León y de situaciones tan impropias como plantear que las enfermeras trasladen en sus vehículos particulares a médicos destinados temporalmente a centros rurales.
Estos hechos muestran las dos caras de un mismo problema. En el medio rural, la dispersión geográfica y las dificultades de desplazamiento agravan la falta de profesionales. En el alfoz de León, el cierre de consultorios demuestra que ni siquiera la proximidad a la capital garantiza ya una cobertura sanitaria estable.
La salud no puede depender del código postal
FAC-USO rechaza que las personas usuarias sean clasificadas, de hecho, como pacientes de primera, segunda o tercera en función del municipio en el que residan. Vivir en una localidad rural o en el entorno de una capital no puede significar disponer de menos días de consulta, soportar mayores desplazamientos o tener más dificultades para acceder a un médico de familia.
La Atención Primaria es la puerta de entrada al sistema sanitario público. Debilitarla significa retrasar diagnósticos, dificultar el seguimiento de enfermedades crónicas, saturar los servicios de urgencias y aumentar las desigualdades territoriales.
Pero defender la sanidad pública también significa defender a sus profesionales. No puede seguir sosteniéndose el servicio exclusivamente gracias al compromiso, la disponibilidad permanente y el sacrificio personal de médicos, enfermeras, técnicos, auxiliares, celadores y personal administrativo.
FAC-USO exige soluciones inmediatas y estructurales
FAC-USO reclama a la Consejería de Sanidad y a la Gerencia Regional de Salud de Castilla y León:
- El aumento de las plantillas estructurales de Medicina de Familia, Enfermería y del resto de categorías de Atención Primaria.
- La planificación anticipada de vacaciones, jubilaciones, permisos y sustituciones.
- Contratos estables y de duración suficiente que permitan captar y fidelizar profesionales.
- Incentivos económicos y profesionales para los puestos de difícil cobertura.
- La reducción de la temporalidad y la mejora de las condiciones laborales y de conciliación.
- La implantación de la zonificación de las bolsas de contratación en la provincia de León.
- Medios adecuados para los desplazamientos del personal que deba trabajar en diferentes centros.
- Responsabilidades ante una gestión que ha convertido la improvisación en una práctica permanente.
FAC-USO continuará denunciando cualquier cierre o reducción de la asistencia y defendiendo una Atención Primaria pública, cercana y dotada de los recursos necesarios.
La falta de profesionales no puede utilizarse como excusa para normalizar el cierre de consultorios. Es la Administración la que debe ofrecer condiciones capaces de atraer y mantener al personal sanitario. La salud no puede depender del código postal y la sanidad pública no puede seguir sobreviviendo gracias al sacrificio de sus trabajadores y trabajadoras.