La Federación de Atención a la Ciudadanía de USO (FAC-USO), integrada en la Federación Europea de Sindicatos de Servicios Públicos (EPSU), respalda la alerta lanzada a escala europea ante la reducción de 18.000 bomberos profesionales en la Unión Europea durante 2025, precisamente el año más devastador registrado por los incendios forestales.
Según los datos difundidos por EPSU a partir de las estadísticas de Eurostat, Europa pasó de contar con 390.600 bomberos profesionales en 2024 a 372.400 en 2025.
Un descenso especialmente grave en un contexto en el que los incendios arrasaron más de un millón de hectáreas en la Unión Europea y afectaron con especial intensidad a países del sur como España y Portugal.
EPSU califica esta reducción de “temeraria” y advierte de que la crisis climática está haciendo que los incendios sean cada vez más frecuentes, virulentos y difíciles de controlar.
Sin embargo, lejos de reforzar los servicios públicos de prevención, extinción y emergencias, numerosos países europeos están reduciendo las plantillas encargadas de proteger a la población, el territorio y el medio natural.
FAC-USO comparte plenamente este diagnóstico.
La dimensión europea del problema confirma que los grandes incendios no pueden seguir tratándose como episodios aislados ni como una cuestión limitada a los meses de verano.
La prevención, la gestión forestal, la formación, la estabilidad laboral y la dotación de medios deben sostenerse durante todo el año.
En España, FAC-USO lleva meses reclamando un cambio profundo de modelo.
La Federación ha defendido ante los grupos parlamentarios la necesidad de un Pacto de Estado por los bomberos forestales y los operativos públicos de prevención y extinción, que garantice coordinación entre administraciones, financiación suficiente, plantillas estables y reconocimiento profesional efectivo.
Como ya advertimos tras los graves incendios de este verano, no basta con agradecer la labor de quienes intervienen cuando las llamas ya están fuera de control.
Es imprescindible actuar antes: reforzar los dispositivos públicos, cubrir vacantes, favorecer el relevo generacional, mejorar las condiciones laborales y desarrollar plenamente la Ley 5/2024, básica de bomberos forestales.
La reducción de profesionales en Europa demuestra que la respuesta no puede basarse en la improvisación ni en la sobrecarga de unas plantillas que trabajan en condiciones cada vez más exigentes.
Proteger a los bomberos forestales es también proteger a la ciudadanía, los pueblos, los ecosistemas y el futuro del medio rural.
FAC-USO seguirá trasladando esta reivindicación tanto en España como en el ámbito europeo, junto a EPSU y al sindicalismo de servicios públicos, para exigir que la prevención y la extinción de incendios se sitúen entre las prioridades reales de las administraciones.